¿Tenemos miedo a pagar con el móvil?

El uso del teléfono móvil es cada vez más intensivo en todo el mundo. Este canal centra no solo la atención de los usuarios, sino las estrategias de sectores y empresas.

Si nos centramos en España, este uso aumenta año tras año. En el 2016 más del 80% de la población tenía un smartphone, y se espera que del 2015 al 2020 el tráfico de datos aumente un 46% interanual, según el Informe Ditrendia 2016, Mobile en España y en el mundo.

En cambio, el sector financiero y e-commerce se han encontrado con una barrera inesperada: la reticencia de muchas personas a pagar vía móvil.

Por una parte, el uso de la banca móvil se ha incrementado, pero sobre todo para realizar consultas y operaciones habituales, como transferencias. La cosa cambia cuando salimos de la app de nuestro banco de confianza y tenemos que pagar una compra online. Aunque el 82% de personas busca información en su móvil durante el proceso de compra, solo el 12% de personas elige pagar con él.

Entonces, si somos cada vez más mobile y aumenta el uso de las apps bancarias, ¿por qué los datos muestran este miedo a pagar con el móvil?

Si cruzamos los resultados de diferentes estudios y empresas, encontramos una serie de factores que explican la lenta penetración de los pagos móviles en España.

  1. En primer lugar, propia la desconfianza hacia el pago vía móvil. El 62% de personas no considera que sea un método de pago seguro. El fraude online tiene un potente efecto disuasorio, y no en vano, ya que dos de cada tres españoles han sufrido alguna vez una situación de intento de fraude (a través de una invitación a visitar alguna página web sospechosa, un email ofertando un servicio no deseado...), y un 11% ha sido víctima de robo de dinero a través de estafas online. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el móvil a menudo es un método de pago más seguro que, por ejemplo, las tarjetas de crédito.

  2. De forma más genérica, la democratización de la tecnología (el acceso cada vez más fácil y económico a dispositivos y conectividad) ha avanzado demasiado rápido. Muchas personas tienen una sensación de falta de control sobre la tecnología, sus posibilidades y sus riesgos. En este sentido, las empresas pueden realizar una importante labor de educación e información.

  3. La usabilidad de los sistemas de pago. Los métodos de pago han evolucionado muy positivamente en los últimos años adaptándose al consumidor digital, gracias en gran medida a las Fintech. Pero todavía queda un largo camino por recorrer, y los procesos largos, complejos y poco transparentes también han tenido su impacto en la confianza del consumidor.

Así, hay dos aspectos en los que trabajar. Por una parte, continuar mejorando la tecnología para hacerla cada vez más fácil, rápida y segura. Por la otra, tanto las empresas que ofrecen la posibilidad de pagos online como el sector financiero tienen por delante un gran trabajo de información a las personas sobre las posibilidades y riesgos reales de la tecnología.

Lo que sí podemos afirmar con seguridad es que los pagos con móvil continuarán aumentando, gracias a la población adulta que cada vez se siente más cómoda con estos sistemas y a la popularidad que ya tienen entre el público joven, que cada vez tendrá mayor poder adquisitivo.

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