Tecnología blockchain, la gran oportunidad para el usuario de controlar sus datos

Los ciberataques son cada vez más sofisticados y perjudiciales, con lo que la seguridad digital se ha revelado como una de las principales preocupaciones tanto para usuarios como para empresas.

Ya hemos hablado antes de la necesidad de continuar invirtiendo en desarrollo tecnológico para conseguir sistemas cada vez más seguros y usables. Pero en este post ponemos el punto de mira en la tecnología blockchain y dos de sus principales ventajas para la identidad digital: La seguridad y el control de los datos.

La tecnología blockchain se perfila como el sistema más seguro para almacenar los datos y registros de transacciones de los usuarios, a la vez que les otorga un control más proactivo sobre su información.

¿Por qué la tecnología blockchain es más segura?

Los datos de una persona se encuentran almacenados y dispersos en incontables sitios, como su entidad bancaria, la empresa donde trabaja, la subscripción a una app, a Amazon o a Netflix, o el supermercado donde hace la compra online. Y, como está sobradamente comprobado, cualquiera de estas empresas puede sufrir un ciberataque o una filtración de los datos del usuario.

Sin embargo, los sistemas basados en blockchain son mucho más seguros, ya que cada registro queda almacenado entre billones de ellos y tendría que ser encontrado y descifrado de forma individual, lo que implicaría una increíble cantidad de tiempo y dinero. Es decir, en este sistema no hay una empresa o entidad que almacene los datos, la información queda descentralizada, con lo que es prácticamente, si no del todo, imposible de localizar y robar.

El usuario toma el control de sus datos

El pasado 13 de febrero Microsoft comunicó su intención de utilizar tecnología blockchain para darles a sus usuarios más control sobre sus datos a través de la creación de identidades descentralizadas, en un proyecto conjunto con otros miembros y empresas de la Decentralized Identity Foundation.

Según Microsoft, el blockchain eliminaría la necesidad de dar un «consentimiento amplio» a «infinidad de apps y servicios». La identidad del usuario no sería replicada y dispersada entre multitud de proveedores como Google, Facebook, Twitter o Amazon.

Esas grandes empresas compilan información sobre sus usuarios, información que supone la base de sus servicios y de los ingresos que estos generan. Pero los usuarios no tienen control sobre sus datos, y tienen que confiar en que estas empresas los almacenen —y utilicen— de forma segura, lo que no siempre pasa.

De ahí que surjan proyectos como Enigma, que utiliza blockchain para mantener la privacidad del usuario cuando comparte sus datos con terceros. Con este sistema el usuario controla la información y puede permitir o denegar el acceso a ella.

Así, las aplicaciones blockchain suponen un cambio de sistemas centrados en una aplicación a estructuras centradas en el usuario, en las que este mantenga el control sobre su huella digital y pueda decir quién accede a ella.

El caso de Aadhaar

Aadhaar es el mayor sistema de identificación por biometría del mundo. El Gobierno de la India lo implementó para tener un registro de los residentes en el país. De forma muy simplificada, en este sistema la información demográfica y biométrica de la persona está asociada a una sucesión de doce dígitos que le permite identificarse.

Por una parte, es una gran iniciativa para proporcionar a las personas una identidad digital única. Esto ha permitido, por ejemplo, que los usuarios accedan a servicios de forma mucho más rápida —gestión de pasaportes o carnets de conducir, servicios financieros, de telecomunicaciones...—, y a la vez prevenir el fraude online al evitar la duplicación de identidades. Además, ha proporcionado un método de identificación fiable y rápido a personas de las zonas más empobrecidas, que a menudo no tenían acceso a documentos identificativos.

Sin embargo, el sistema ha tenido detractores, y a veces no sin razón. Aparte de la posible intrusión en la privacidad, preocupan los ciberataques y la filtración de datos —que el sistema sea poco seguro—.

Por suerte, la hoja de ruta de Aadhaar pasa por hacer el cambio a una tecnología basada en blockchain. Esto conseguirá que el sistema cumpla con el derecho a la privacidad estipulado por el Gobierno indio, y permitirá que la información se compile, almacene y utilice de forma segura, bajo el consentimiento del usuario a quien pertenece.

Este caso es representativo de hacia dónde va internet: Sistemas y bases de datos descentralizados, más seguros y transparentes, y datos controlados por el usuario. Que es exactamente lo que nos ofrece la tecnología blockchain.