La lucha contra el cibercrimen, un equilibrio entre educación y tecnología

El cibercrimen ha pasado de ser el argumento de una película o un libro de ciencia ficción a ser uno de los problemas del s. XXI que afecta a miles, e incluso millones, de personas en todo el mundo. Se ha convertido en uno de los riesgos del día a día de cualquier persona con un smartphone y conexión a internet.

Esto hace saltar las alarmas. ¿La tecnología nos está exponiendo innecesariamente? ¿Nos ha creado dependencias superfluas? La tecnología ha hecho nuestra vida más cómoda y fácil, agilizando muchas de las tareas que realizamos a diario, necesarias o no, ahora se nos hace casi imposible prescindir de ella.

Y si no podemos —o queremos— prescindir, entonces será esencial aprender a protegernos de los ciberataques. ¿Cómo lo hacemos? Creemos que la clave está en la combinación entre educación, entendida como concienciación de las personas, y el avance tecnológico.

El papel de la educación en la lucha contra el cibercrimen

Pero no solo eso. La tecnología, entre otras cosas, nos ha creado una identidad digital que ha mejorado la vida de muchas personas, y no solo facilitando tareas cotidianas, sino dándoles acceso a servicios básicos de ayudas o sanidad o haciéndolas menos vulnerables a abusos y explotación.

Sin embargo, el problema no es solo la tecnología en sí. Raj Samani, vicepresidente y chief technical officer de McAfee EMEA y asesor especial del European Cibercrime Centre, comenta que «la mayor frustración para mí es que la gente ve [la seguridad] como un problema informático. En realidad no lo es. Necesitan entender que afecta a su día a día».

En este sentido, son esenciales iniciativas como la de la asociación de Girl Scouts de Estados Unidos que, a petición de las propias niñas, ha desarrollado junto a la compañía de seguridad Palo Alto Networks un programa que educa a las jóvenes sobre los conceptos básicos en informática, ciberataques y seguridad online.

Sylvia Acevedo, CEO de GSUSA, indicó en una entrevista a la NBC que «proteger su identidad digital, cómo protegerse cuando están navegando por la red, cómo proteger sus ordenadores y sus redes familiares de ser hackeados, son las cosas que realmente interesan a las chicas».

El papel de la tecnología en la lucha contra el cibercrimen

Ser conscientes de la necesidad de autoprotegernos no es suficiente si no tenemos a nuestro alcance las herramientas tecnológicas que nos permitan hacerlo. Por suerte, o para ser más precisos por el esfuerzo constante en investigación y desarrollo de muchas empresas, la tecnología es cada vez más segura y eficiente a la hora de proteger nuestros datos y nuestra identidad.

Concretamente, hay tres áreas relacionadas con la verificación de la identidad digital que son muy efectivas en la lucha contra el cibercrimen.

Tecnología Blockchain
De forma muy simplificada, la tecnología blockchain actúa como un registro digital público de operaciones, y es especialmente interesante para el registro y control de transacciones financieras. Inicialmente diseñada para las bitcoins, a día de hoy muchas empresas y entidades la están implementando para mejorar la seguridad y la fiabilidad de todas sus operaciones.

Autenticación por biometría
Las tecnologías biométricas son cada vez más utilizadas en sistemas de verificación de la identidad, ya que identificar a un usuario a través de su propia persona es la forma más segura de comprobar que es quién dice ser. Además, hacen que el proceso sea más rápido y cómodo para el usuario.

Identidad digital única
En el pasado MWC18 se apuntó una idea muy interesante: la creación de una identidad digital única para el usuario, a la que pudiesen acceder entidades financieras, telecoms y otras empresas cuando necesiten comprobar la identidad de su cliente para realizar una operación.

Esta iniciativa podría, o debería, ser gubernamental, para garantizar la seguridad y la transparencia de los datos y del uso que se les de. De hecho, en Estados Unidos se está estudiando un modelo de colaboración de este estilo entre USAA (United Services Automobile Association) y el Gobierno federal.


En resumen, la lucha contra el cibercrimen no es un problema informático. Las empresas pueden proporcionar la tecnología y las herramientas para proteger al usuario, pero las personas también tienen un papel que jugar, entendiendo y utilizando adecuadamente las tecnologías a su alcance.