El sandbox ya es una realidad. ¿Por qué era tan necesario?

Una de las noticias más esperadas por el sector Fintech ya es una realidad: La creación de un sandbox, o espacio controlado de pruebas, para acompañar la transformación digital del sistema financiero ya es una realidad.

El Proyecto de Ley para la transformación digital del sistema financiero fue aprobado por unanimidad el pasado 17 de septiembre por la Comisión de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

La creación de este sandbox era ya una necesidad urgente para el sector. Otros países, como Reino Unido, Holanda o Suiza, ya contaban con espacios de pruebas para que las empresas financieras testeen y aprueben soluciones disruptivas. De hecho, el Reino Unido, que ya ha lanzado una segunda ronda, adaptada al escenario COVID-19.

Como comenta Xavier Codó en relación al sandbox español, «queda un trabajo enorme por hacer, especialmente desde el punto de vista normativo y legal, para lograr que los nuevos proyectos florezcan sobre un sistema estable y comprometido. Las reglas tradicionales son demasiado férreas y dificultan la escalabilidad de los negocios innovadores. La creación de un ‘sandbox’ era urgente y, al fin, está en camino».

¿En qué consiste un sandbox?

Como hemos avanzado, un sandbox es un espacio de pruebas que para que empresas financieras testen y aprueben nuevas soluciones. Este espacio es especialmente interesante para las fintech, que suelen ser las más proactivas a la hora de desarrollar y proponer soluciones disruptivas, pero puede beneficiarse todo el ecosistema financiero.

El entorno de pruebas, además de permitir desarrollar proyectos tecnológicos innovadores adaptados al marco legal vigente, garantiza que el proceso se desarrolla de forma eficaz y segura para los usuarios.

¿Qué beneficios tendrá para las empresas y los usuarios?

Los usuarios de banca digital han crecido significativamente en los últimos años, y la reciente pandemia de COVID-19 ha acelerado todavía más la adopción de este canal. La creación de este sandbox permitirá a las empresas probar y lanzar al mercado soluciones innovadoras, seguras y eficaces que mejoren los procesos financieros digitales, como el onboarding, la solicitud de préstamos online o simplemente la operativa diaria. De entrada, ya es un claro beneficio para la competitividad de las empresas, que tendrán además un mayor control sobre los costes y sobre el funcionamiento de la solución antes de su lanzamiento.

La experiencia de los usuarios también se verá beneficiada, ya que tendrán a su disposición soluciones más eficientes, rápidas y seguras. Además, tendrán a su disposición una mayor gama de servicios y de más calidad, a precios más competitivos.

Ahora solo queda esperar la señal de salida: Cuándo se implementará este espacio y estará realmente operativo. La epidemia de COVID-19 ha retrasado la aprobación del Proyecto Ley, y paradójicamente ha hecho mucho más necesaria la creación del sandbox, ya que el confinamiento ha disparado el uso de los canales digitales entre segmentos de la población que todavía no los habían adoptado, o no de forma habitual. Las soluciones disruptivas, eficientes y seguras no son ya una opción, sino una necesidad urgente.

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