Biometría: cuando nuestro cuerpo nos identifica

La biometría ya no es un concepto desconocido en nuestro día a día: desde que Apple incluyó el sistema TouchID en sus dispositivos, las tecnologías biométricas parecen haber entrado en una fase de crecimiento y popularización imparable.

Pero la identificación por biometría no es un concepto de este siglo, ni tan siquiera del pasado. En la China del s. XIV ya se imprimían en tinta y papel las palmas de las manos y los pies de los niños para identificarlos. Y en la Babilonia del 500 a.C. se utilizaban tablas de barro con huellas dactilares impresas en transacciones comerciales.

Por lo que parece, la idea de que cada persona es única no es nada nuevo. Pero no ha sido hasta este siglo que la biometría ha alcanzado un uso más extendido.

Y esto ha sido gracias a la democratización de la tecnología: hoy en día prácticamente cualquier persona tiene acceso a un móvil con una cámara de alta resolución. Por otra parte, los avances en tecnología han hecho que esta sea mucho más eficiente en costes.

La pregunta es, ¿entendemos realmente la tecnología biométrica y lo que implica en nuestras vidas, ya sea a nivel de empresa o personal?

¿Qué es la biometría?

Para valorarla, antes tenemos que entenderla: la biometría consiste en la medición y análisis estadístico de las características físicas y comportamentales de una persona. Así, uno de los principales usos de las tecnologías biométricas es la verificación y autenticación de la identidad de las personas.

La biometría se basa en la premisa de que cada persona es única y puede ser identificada por sus rasgos físicos o comportamentales intrínsecos. Los principales rasgos que suele analizar son:

Rasgos físicos
Como por ejemplo huellas dactilares, ADN, reconocimiento facial, de la mano, de la retina o el iris, de la forma de la oreja o incluso el olor.
Son características, en su mayoría, superficiales, por lo que pueden ser captadas por una cámara con buena resolución para procesarlas y analizarlas con un algoritmo. La tecnología biométrica que analiza estos rasgos suele tener un coste eficiente, y es rápida y cómoda para el usuario.

Rasgos comportamentales
Se basan en procesos biológicos, como por ejemplo el ritmo cardíaco, los gestos, la forma de caminar, la voz o la firma. Muchos de estos rasgos se denominan biometría invisible, ya que son más difíciles de percibir a simple vista.
Otros datos biométricos de comportamiento, como la forma en la que interactuamos con los dispositivos (smartphone, ordenador o tablet) también pueden ser analizados y comparados, como por ejemplo la forma en la que tecleamos o hacemos scroll, para comprobar que el dispositivo no haya sido hackeado.


Además, se están explorando otras posibilidades de identificación biométrica, como el análisis de las ondas cerebrales o los tatuajes electrónicos.

¿Cómo funciona la tecnología biométrica?

El análisis biométrico implica siempre una comparación. De forma muy simplificada, se captura unas medidas determinadas y se comparan con una cadena de datos previamente establecidos.

En el caso de la autenticación por biometría, se capturan los datos biométricos (ya sea el rostro, la huella dactilar, la retina…) y se establece un patrón, que es un código que identifica de forma única estos datos biométricos en el contexto de una tecnología determinada.

Por ejemplo, es el sistema que se utiliza para el login con un selfie, ya que nuestro rostro debe corresponderse con el patrón previamente establecido en el sistema para nosotros.

En el caso de la verificación por biometría, se comparan los datos biométricos de la persona con una base de datos disponible para encontrar una coincidencia.

Este sistema se utiliza, por ejemplo, en los procesos de onboarding online de entidades financieras.

¿Es la biometría realmente fiable y segura?

El uso de la biometría está cada vez más extendido, y parece imparable. Pero, por supuesto, también ha surgido el debate de hasta qué punto es realmente fiable y segura esta tecnología para los usuarios o las empresas.

Por una parte, algunos de los datos biométricos son lo que se considera datos inherentemente públicos (cualquier persona deja huellas dactilares o ADN en lugares donde pueden ser sustraídos), mientras que los sistemas de seguridad tradicionales se consideran privados.

Además, según el Biometric News Portal, una vez un dato biométrico ha sido comprometido, está comprometido para siempre, ya que la persona no puede cambiar sus características ni procesos biológicos.

Pero, en cualquier caso, los datos demuestran que la autenticación y la verificación por biometría son mucho más seguras que los sistemas tradicionales, especialmente con las mejoras que se están introduciendo constantemente a nivel tecnológico.

A día de hoy, las soluciones que combinan la autenticación de documentos con sistemas de verificación biométricos ofrecen un nivel de seguridad mucho más elevado, por no hablar de otras medidas de seguridad extra como la geolocalización o el social network analysis. Pero además son un sistema mucho más cómodo, rápido y eficiente para el usuario.

Por ello, muchos sectores han adoptado ya tecnologías biométricas en sus procesos, como por ejemplo el sector financiero y Fintech, el sector de telecomunicaciones y el e-commerce.

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