5 conceptos esenciales para entender el futuro de la identidad digital

El sector financiero es cada día más digital. Las transacciones online se han multiplicado por seis en solo dos años, y han pasado de mover 35 M€ en el 2014 a los 206 M€ actuales. Ha sido, al final, una evolución natural de un mercado formado por usuarios que cada vez operan más por canales online.

Este cambio de hábitos se da no solo en los millennials y generaciones más jóvenes, y por lo tanto más digitales, sino en los usuarios de toda la vida que cada vez se sienten más cómodos con este medio, y valoran el ahorro de tiempo y la comodidad que les supone.

Pero existe también la otra cara de la moneda: las barreras, retos, dudas y reticencias que generan los avances tecnológicos y los cambios en las reglas del juego.

Las nuevas tecnologías financieras tienen que luchar también contra el desconocimiento, las culturas de empresa más tradicionales e incluso una cierta tecnofobia en los consumidores.

Así, ¿cuáles son los retos aún por resolver? A través de la opinión de nueve expertos de diferentes sectores, hemos analizado los principales conceptos entorno a la verificación de la identidad digital y la seguridad de los datos.

La conexión del yo físico con el yo digital

Según Xavier Codó, CEO de ICAR, «cualquier persona tiene una identidad digital, formada no solo por sus datos personales y financieros, sino por sus relaciones con las empresas y su comportamiento en la red».

La capacidad tecnológica de conectar todo el contexto que identifica a una persona en internet permite facilitar la identificación y mejorar la seguridad, lo que beneficia tanto a empresas como a usuarios.

Por otra parte, los riesgos aún existen, y el miedo al robo de datos y la suplantación de identidad es para muchos usuarios una barrera a la adopción de estos canales.

Las tecnologías biométricas

Con los cambios en Face ID de Apple, en los últimos días la biometría ha vuelto a saltar a los titulares. Aunque el sistema de Apple es mucho más seguro que, por ejemplo, el Face Unlock de Samsung, que utiliza una imagen en 2D, o el sensor de huellas de Touch ID, todavía existe una extendida reticencia a utilizar la biometría como método de autenticación.

Por otra parte, según los datos del estudio Biometría para servicios financieros de Google Intelligence, casi 160 millones de dispositivos estarán habilitados con biometría para la actividad bancaria en el 2020. Por lo que podemos deducir que la aceptación es también muy elevada, y que se espera que aumente todavía más.

La tecnología blockchain

El concepto quizás más controvertido es la tecnología blockchain. Para las empresas supone, entre otras cosas, compartir los datos de sus clientes, lo que se percibe como una pérdida de ventajas competitivas. Para los usuarios, la gran duda es qué pasa con sus datos, es decir, de quién son propiedad, y quién se hace responsable de la seguridad de estos datos en última instancia.

Por ello, aunque tiene un enorme potencial y plantea «un cambio donde las transacciones se pueden hacer en un mundo abierto, transparente, descentralizado y dejando una traza que lo hace inmutable, y por lo tanto seguro», según Josep Maria Garcia, socio y fundador de IoT Infinitum Projects, la tecnología blockchain tiene todavía muchas barreras culturales y normativas que salvar.

La experiencia del usuario

Otro reto al que se enfrentan las empresas es encontrar un equilibrio óptimo entre seguridad y experiencia de usuario. Por una parte, el 83% de los consumidores dice que utilizar dispositivos conectados para pagar le ahorrará tiempo y/o reducirá su frustración a la hora de realizar un pago (Payments & VISA Report 2017).

Por otra, el 86% de los consumidores están dispuestos a invertir tiempo y dinero en adoptar nuevos métodos de pago a cambio de la promesa de una mayor seguridad (Mastercard Safe and Security Survey 2015).

Es decir, los usuarios quieren una experiencia cómoda, rápida y fácil sin renunciar en ningún momento a la seguridad de los datos.

Normativa y regulación

La normativa intenta adaptarse a los avances tecnológicos para regular las relaciones entre las partes y, como en el caso del Reglamento General de Protección de Datos europeo, proteger la privacidad de los usuarios y sus datos de posibles robos.

No existe (todavía) una legislación que regule, por ejemplo, todas las operaciones descentralizadas que podría generar la tecnología blockchain. La legislación que regule el ecosistema financiero digital debería tener un alcance internacional, es decir, que pueda cubrir las operaciones y transacciones realizadas desde cualquier punto y hacia cualquier punto del planeta.

Sin embargo, según el Global Fintech Report 2017 de PwC, el 54% de operadores ven el almacenaje, privacidad y protección de datos como la principal barrera legislativa para la innovación.

Estas cinco áreas son, a día de hoy, las que generan más controversia. ¿Quieres saber lo que opinan nueve expertos del sector tecnológico, financiero, legal y de empresa sobre estos conceptos?

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